El universo visual de Wes Anderson invita a la reflexión
Wes Anderson · 2014
Una comedia que se desarrolla en un lujoso hotel de una república ficticia de Europa del Este en la década de los años treinta: el retrato de una época perdida contada como un cuento dentro de otro cuento.
"Es una alegoría sobre la memoria de lo diferente, de lo bello, de cómo la historia destruye no solo a hombres y lugares, sino también la imaginación."
Inspirada profundamente en las novelas y la estructura del autor austríaco Stefan Zweig —en concreto "La impaciencia del corazón" y su autobiografía "El mundo de ayer"—, la cinta nos presenta el retrato de una época perdida y de una cultura europea minuciosa.
Wes Anderson se erige aquí como un auténtico "arqueólogo de la memoria" que rescata el poder del cuento europeo a través de la magia del cine, construyendo un mundo tan meticuloso como frágil ante la historia que se le viene encima.

Ralph Fiennes

Tony Revolori

Tilda Swinton
La trama gira en torno a Gustave H., un legendario conserje de hotel que, ayudado por su fiel botones Zero Moustafa, se ve involucrado en el robo de una pintura de incalculable valor y en el asesinato de Madame D.
La narrativa sigue un doble flashback anidado: el típico cuento dentro de otro cuento dentro de mil historias. Para situarnos, Anderson usa una relación de aspecto y un tipo de lente distinto según la época que retrata.
16 : 9
Utiliza el tamaño estándar de 16:9, formato popularizado en esa década, anclando al espectador en el "mundo real", orgánico y sin artificio.
2.35 : 1
La época en que el hotel ya ha perdido su esplendor y Zero adulto relata su historia. Se emplea el encuadre ancho 2.35:1 popularizado en esos años.
4 : 3
Anderson emplea un formato pequeño y casi cuadrado, clásico de la década, que funciona literalmente como una ventana abierta hacia el pasado.
Texano de origen y esteta obsesivo por vocación, Anderson construyó a lo largo de tres décadas un universo visual tan reconocible que se ha convertido en adjetivo. Encuadra casi todo de forma simétrica, mueve la cámara en ángulos rectos y prefiere las maquetas y el stop-motion a los efectos digitales.
Bajo esa superficie de casa de muñecas late siempre lo mismo: familias rotas, huérfanos, adultos que no terminaron de crecer y una nostalgia por mundos que ya no existen. "El Gran Hotel Budapest" es su película más premiada y también la más explícitamente política de su filmografía.
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Un reparto coral donde estrellas consagradas aceptan papeles de minutos con tal de entrar en el universo de Anderson.
Actor británico consagrado por "La lista de Schindler" y "El paciente inglés", habitual en registros trágicos y en la saga Harry Potter como Voldemort.
Su papel: el legendario conserje del hotel, refinado, obsceno y leal hasta el final. Fiennes descubre aquí una vena cómica de una precisión asombrosa.
Actor estadounidense de origen guatemalteco que debutaba como protagonista con apenas diecisiete años; después sería Flash Thompson en la saga de Spider-Man.
Su papel: el botones refugiado que se convierte en discípulo, cómplice y heredero de Gustave. Es la mirada inocente que sostiene toda la historia.
Ganador del Óscar por su Salieri en "Amadeus", con una carrera de más de cinco décadas entre teatro clásico y cine.
Su papel: el Zero anciano y millonario que narra la historia. Su melancolía contenida al hablar de Agatha es el corazón emocional de la película.
Actriz irlandesa nominada cuatro veces al Óscar antes de cumplir treinta años, por "Expiación", "Brooklyn", "Lady Bird" y "Mujercitas".
Su papel: la joven pastelera de Mendl's, valiente y decidida, cuyo amor por Zero y su destreza repostera resultan decisivos en la trama.
El actor más joven en ganar el Óscar a Mejor Actor gracias a "El pianista" de Roman Polanski, con una filmografía marcada por papeles intensos.
Su papel: el hijo despiadado de Madame D., decidido a quedarse con la herencia y con el cuadro. Vestido siempre de negro absoluto.
Cuatro veces nominado al Óscar, es uno de los rostros más singulares del cine independiente estadounidense, de "Platoon" a "The Lighthouse".
Su papel: el sicario de Dmitri, silencioso y brutal. Cada vez que aparece, la iluminación de la película se endurece para anunciarlo.
Actriz británica ganadora del Óscar por "Michael Clayton", célebre por su capacidad camaleónica y su gusto por el cine de autor más arriesgado.
Su papel: la anciana aristócrata de 84 años —Swinton tenía 53 bajo horas de maquillaje— cuyo asesinato desencadena toda la trama.
Tres veces nominado al Óscar por "Las dos caras de la verdad", "American History X" y "Birdman"; colaborador recurrente de Anderson desde "Moonrise Kingdom".
Su papel: el oficial militar que persigue a Gustave, pero que conserva un código de honor heredado de su infancia en el hotel.
Completan el reparto coral Jeff Goldblum (Deputy Kovacs), Jude Law (el Autor joven), Bill Murray (M. Ivan), Harvey Keitel (Ludwig), Owen Wilson (M. Chuck), Léa Seydoux (Clotilde) y Mathieu Amalric (Serge X.).
La película emplea tres paletas distintas que envían mensajes directos al subconsciente sobre la época y el estado anímico de quien recuerda.
Predominan los tonos naranja, café, gris y blanco. No hay colores sobresaturados: se ofrece un retrato real y orgánico, el presente sin filtro de la memoria.
Amarillos, dorados, anaranjados y verdes: tonos cálidos que indican que estamos ante el recuerdo de un suceso. El violeta vibrante de los uniformes es de lo poco que resalta, dejando patente que la época de opulencia ha muerto.
La paleta explota en rosas, rojos, morados y azul pastel. Al representar la era favorita de Zero, los colores son brillantes y saturados para evadir la oscura realidad de la guerra inminente.
Serenidad, elegancia y misticismo: los protagonistas visten siempre el violeta del uniforme del hotel, símbolo de un código de conducta que sobrevive al mundo que lo creó.
Los antagonistas visten de negro puro, sin matices ni ornamento: la ausencia total de color como declaración visual de sus intenciones.
Ni héroes ni villanos: la autoridad ocupa el punto intermedio de la escala, funcional y sin carga moral definida.
La mayor parte del metraje cuenta con una iluminación suave, sin sombras duras ni esquinas cortantes, salvo en momentos muy específicos donde la realidad y el trauma irrumpen en la fantasía.

Las luces y sombras marcan la mitad de la cara del viejo Zero cuando habla de su amigo Gustave, pero las lágrimas y la oscuridad se apoderan de su rostro por completo al mencionar a Agatha, reflejando cuán profundo y doloroso es ese recuerdo.

Cada vez que el cruel asesino a sueldo Jopling (Willem Dafoe) aparece en pantalla, la iluminación se altera sutilmente para enmarcar su crueldad y presentarlo visualmente como la verdadera amenaza de la historia.

La escena del tren se vacía de color y se expone con luces y sombras extremadamente fuertes. Es un recuerdo tan doloroso —el asesinato de Gustave— que la mente de Zero no puede reconstruirlo con colores pastel: la guerra destruye también la imaginación.
En lugar de construirlo desde cero, el mítico hotel fue en realidad ensamblado dentro de un inmenso centro comercial vacío situado en la ciudad de Görlitz, en la Sajonia alemana. Para las montañas exteriores se utilizó una espectacular maqueta a escala.
Ocho preguntas sobre el rodaje, el diseño y las obsesiones de Wes Anderson. Responde y descubre las curiosidades.
No hay tiempo límite. Tras cada respuesta verás el dato curioso completo, aciertes o no.
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