Reconstruir a James Bond para salvar al mundo del espionaje
Sam Mendes · 2012
En el peor momento que ha vivido el servicio de inteligencia británico, M acude al único hombre en quien puede confiar: James Bond.
Considerada una de las mejores películas de la franquicia, "Skyfall" marca el 50 aniversario de James Bond en el cine. Con Sam Mendes en la dirección, la saga buscó dignificarse más allá del mero entretenimiento, superando el sabor agridulce que había dejado "Quantum of Solace".

Mendes equilibra magistralmente la emoción con la belleza visual: el brillante prólogo y la espectacular lucha de sombras contra el francotirador en Shanghái son ejemplos perfectos. La fotografía de Roger Deakins elevó el estándar estético de las cintas de acción contemporáneas.

El tema musical de Adele se convirtió en lo más tradicional y aclamado de la función, recuperando el sonido orquestal clásico de la saga tras varias entregas experimentales.

Interpretado estupendamente por Javier Bardem, Silva huye del estereotipo del villano que quiere dominar el mundo: su único objetivo es la venganza contra M. Funciona como un espejo oscuro, el ejemplo perfecto de en lo que Bond podría convertirse si un día las cosas realmente se torcieran.

Por primera vez, James Bond se presenta como un héroe sumamente vulnerable, tanto en lo físico como en lo emocional. Esta fragilidad invita a reflexionar sobre lo poco que encaja un personaje como 007 en el complejo mundo de hoy en día.

Judi Dench brilla como M, lidiando con una pesada carga dramática que muestra tanto su lado humano como el más despreciable.
Formado en el teatro británico antes de llegar al cine, Mendes ganó el Óscar a Mejor Director con su primera película, "Belleza Americana". Esa procedencia teatral explica su método: prioriza el trabajo con los actores y la construcción psicológica de los personajes por encima del espectáculo.
Al aceptar Skyfall se convirtió en el primer ganador del Óscar en dirigir una película de Bond, y planteó la saga como un drama sobre la obsolescencia, la lealtad y la orfandad. Su alianza con el director de fotografía Roger Deakins produjo las imágenes más celebradas de toda la franquicia.
Seis expedientes activos en la operación Skyfall: agentes, mandos y objetivos hostiles.
Actor británico formado en teatro que revolucionó la saga desde "Casino Royale" (2006), imponiendo un Bond físico, brutal y emocionalmente accesible tras años de sofisticación irónica.
Su papel: un agente veterano dado por muerto que regresa fuera de forma y cuestionado por la propia institución a la que ha entregado su vida.
Dama del teatro británico y ganadora del Óscar por "Shakespeare Enamorado". Interpretó a M durante siete películas, desde "GoldenEye" (1995).
Su papel: la directora del MI6 acorralada por un error de su pasado. Aquí es prácticamente la coprotagonista: la película es también su despedida.
Primer actor español ganador del Óscar, por "No Country for Old Men". Especialista en villanos de una calma perturbadora, muy lejos del histrionismo.
Su papel: exagente del MI6 abandonado por M, convertido en ciberterrorista. Su presentación —un plano secuencia de casi dos minutos— es antológica.
Actor británico de perfil intelectual, conocido por "El Perfume", la serie "London Spy" y por poner voz a Paddington.
Su papel: el nuevo Q, un joven experto en informática que sustituye los artilugios imposibles por código. Bromea sobre los bolígrafos explosivos del pasado.
Actriz británica nominada al Óscar por "Moonlight", con una carrera repartida entre el cine independiente y las grandes producciones.
Su papel: agente de campo cuyo disparo abre la película. Su identidad como Moneypenny se revela solo al final, reinventando por completo al personaje clásico.
Dos veces nominado al Óscar por "La lista de Schindler" y "El paciente inglés", con una larga trayectoria en el teatro shakespeariano británico.
Su papel: el burócrata que llega a supervisar —y cuestionar— a M, y que termina revelando un pasado militar mucho más duro del que aparenta.
COMPLETAN EL EXPEDIENTE: BÉRÉNICE MARLOHE (SÉVÉRINE) · ALBERT FINNEY (KINCADE) · ROGER DEAKINS (FOTOGRAFÍA) · THOMAS NEWMAN (MÚSICA)
Ian Fleming creó al personaje en 1952, dotándolo de gustos muy refinados y una personalidad forjada en la Guerra Fría. A lo largo de la historia, esos gustos se han convertido en un ícono de la cultura pop tan reconocible como el propio agente.
Su cóctel insignia es el Martini seco con vodka, siempre "agitado, no removido", para mantenerlo extremadamente frío.
DRY VODKA MARTINILos trajes de Daniel Craig en esta etapa de la saga están firmados por la exclusiva casa de moda estadounidense.
TOM FORDBond utiliza el clásico reloj suizo. Ben Whishaw, como el nuevo Q, bromea en la cinta sobre los antiguos e irreales artilugios del pasado.
OMEGA SEAMASTERAunque maneja diversas marcas de lujo, el vehículo por excelencia de 007 regresa aquí en su versión más icónica, el DB5.
ASTON MARTINRegistro detallado de la indumentaria, la relojería y el vehículo asignados al agente durante la operación.
Toda la sastrería de Bond en esta entrega está firmada por Tom Ford, con un corte deliberadamente ceñido que marca la silueta y refuerza la lectura física del personaje. El vestuario corrió a cargo de Jany Temime.
Bond utiliza el clásico Omega Seamaster, marca asociada al personaje desde 1995. En Skyfall alterna dos referencias: una deportiva para el campo y otra más sobria para el traje.
El vehículo por excelencia de 007 regresa en su versión más icónica: el DB5 plateado que Bond saca de un garaje olvidado para huir a Escocia, con las ametralladoras tras los faros incluidas.
El arma reglamentaria entregada por Q está codificada a la huella de la palma de Bond, de modo que solo él puede dispararla. Ese detalle resulta decisivo en el clímax de la película.
El único otro dispositivo que Q le entrega, con el que ironiza abiertamente: "¿Qué esperabas, un bolígrafo explosivo? Ya no hacemos eso".
Su cóctel insignia, siempre "agitado, no removido" para mantenerlo extremadamente frío. En Skyfall aparece en el casino flotante de Macao.
Ficción y realidad en el espionaje británico: qué hereda Bond de la experiencia real de su creador y en qué se aleja por completo del oficio.
La historia de James Bond está íntimamente ligada a la vida de su creador. Ian Fleming se inspiró directamente en los servicios que prestó a la División de Inteligencia Naval Británica durante la Segunda Guerra Mundial para dar vida al universo de 007. En las novelas y películas, Bond es un agente encubierto afiliado al Servicio Secreto de Inteligencia Británico, mundialmente conocido como MI6.
El MI6 en Skyfall: el propio servicio de inteligencia queda expuesto y es atacado físicamente en su sede de Londres, lo que desata el debate interno del gobierno sobre si los espías de campo —la sección "00"— siguen siendo útiles en la era del ciberterrorismo.
James Bond sería un pésimo espía en el mundo contemporáneo: demasiado visible, demasiado ruidoso, demasiado reconocible. Y sin embargo, como bien señala Mendes en la cinta, la persistencia del mito radica precisamente en nuestra profunda necesidad cultural de tener un protector infalible operando en las sombras.
Ocho preguntas sobre el rodaje, el reparto y los secretos de la operación Skyfall. Responde y descubre los datos curiosos.
Sin límite de tiempo. Tras cada respuesta se desclasifica el dato curioso completo, aciertes o no.
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