Zack Snyder Contruye a la liga que defendera el universo DC
4:3 · PROPORCIÓN IMAX
Alimentado por su restaurada fe en la humanidad e inspirado por el acto desinteresado de Superman, Bruce Wayne recluta la ayuda de su recién encontrada aliada, Diana Prince, para enfrentarse a un enemigo aún mayor. Juntos trabajan deprisa para reclutar a un equipo de metahumanos que plante cara a esta amenaza creciente. Pero pese a la formación de esta liga sin precedentes, quizás sea demasiado tarde para salvar el planeta.
Formado en la publicidad y el videoclip antes de llegar al largometraje, Snyder construyó un lenguaje visual inmediatamente reconocible: velocidad variable dentro de un mismo plano, siluetas recortadas contra cielos saturados y una composición que trata cada encuadre como una viñeta de cómic llevada al fotograma.
Su acercamiento al superhéroe es deliberadamente mitológico y solemne: los trata como figuras de leyenda antes que como personajes cotidianos, apostando por un tono oscuro y operístico que divide a la crítica tanto como fideliza a su público.
Snyder filma la película como cierre de su trilogía iniciada con El Hombre de Acero, con Junkie XL componiendo la banda sonora.
Una tragedia familiar lleva a Snyder a abandonar la postproducción. Joss Whedon asume la dirección de los reshoots sin recibir crédito como director.
Warner impone un metraje de 120 minutos y un tono más luminoso. Danny Elfman sustituye la partitura original. La recepción es tibia.
Tras una campaña masiva de los fans, se estrena el montaje de Snyder: cuatro horas, formato 4:3 y estructura dividida en partes con títulos.
Snyder usa la velocidad variable no como adorno sino como puntuación: detiene la acción en el instante exacto que en el cómic ocuparía una viñeta a página completa.
Grises acerados y teales fríos atravesados por estallidos de ámbar y fuego, construyendo un mundo sombrío donde la esperanza aparece siempre como una fuente de luz cálida.
Su montaje abandona el panorámico y adopta la proporción IMAX casi cuadrada, que da verticalidad a las figuras y refuerza la lectura de cada plano como ilustración.
Los héroes son tratados como dioses de un panteón moderno. La solemnidad reemplaza al humor, y el sacrificio se convierte en el eje moral de todo el relato.
Los seis intérpretes que dieron rostro a la primera reunión cinematográfica de los héroes fundacionales de DC.
Actor, guionista y director ganador de dos Óscar, por el guion de "El indomable Will Hunting" y por "Argo" como productor.
Su papel: un Bruce Wayne veterano y culpable que, movido por el sacrificio de Superman, asume por primera vez el rol de reclutador y líder en lugar de justiciero solitario.
Actor británico que encarnó al Hombre de Acero desde "El Hombre de Acero" (2013), tras haber sido finalista para el papel de James Bond.
Su papel: el héroe caído cuyo regreso articula todo el tercer acto. Su ausencia durante gran parte del metraje funciona como el motor emocional del grupo.
Actriz y modelo israelí, exinstructora de combate del ejército. Su Diana Prince en solitario se convirtió en un fenómeno global en 2017.
Su papel: la guerrera milenaria que sirve de brújula moral del equipo y de puente entre el mundo humano y el mitológico.
Actor estadounidense de ascendencia hawaiana, conocido por "Juego de Tronos" como Khal Drogo antes de liderar su propia franquicia.
Su papel: reinventa por completo al personaje, sustituyendo la imagen clásica y pulcra del cómic por un rey reticente, tatuado y de carácter salvaje.
Intérprete estadounidense procedente del cine independiente, con papeles destacados en "Tenemos que hablar de Kevin" y "Las ventajas de ser invisible".
Su papel: Barry Allen aporta el alivio cómico y la mirada novata del grupo; es el único miembro que se emociona abiertamente por formar parte de un equipo.
Actor teatral estadounidense que debutaba en el cine de gran presupuesto tras destacar interpretando a Muhammad Ali en escena.
Su papel: Victor Stone es el corazón dramático del montaje del director. Su arco —duelo, rechazo del cuerpo y aceptación— es el más desarrollado de la película.
Qué conserva la adaptación del material original de DC y en qué se aparta deliberadamente de él.
Jerry Siegel y Joe Shuster dan vida al Hombre de Acero en Action Comics nº1. Si definimos al superhéroe por sus habilidades sobrehumanas, es el primero de todos.
Llega apenas un año después, demostrando que el género podía sostenerse también sin superpoderes, únicamente con voluntad, método y recursos.
La primera mujer superheroína del medio. Junto a los anteriores se convierte en símbolo de esperanza durante la Segunda Guerra Mundial, en plena Edad de Oro.
La adaptación conserva la estructura arquetípica del superhéroe —la actitud desinteresada, la doble vida, el antagonista como antítesis y el sacrificio final— pero sustituye el optimismo luminoso del cómic clásico por una lectura mitológica y sombría, más cercana a la novela gráfica adulta de los años ochenta que a las viñetas fundacionales de la Edad de Oro.
Un superhéroe es ese personaje épico que rompe las reglas de lo normal con habilidades extraordinarias, conocidas como superpoderes, y se dedica a repartir justicia mientras mantiene el caos y los villanos a raya.
Una persona normal, sin habilidades sobrenaturales, que con valentía y nobleza se lanza a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Bomberos, médicos o gente que hace el bien porque sí. Los héroes existen en la vida real.
Tiene poderes que van más allá de lo humano: volar, superfuerza o lanzar telarañas. Su misión es salvar el mundo mientras se enfrenta a villanos que amenazan la paz. Los superhéroes existen en los cómics, las películas y nuestra imaginación.
Actitud desinteresada, centrada en servir, pensar y ayudar a los demás.
Vivencia de una situación particular que implica profundidad y autoconocimiento.
Fisiología poco ordinaria de la que sacarán provecho durante su travesía.
Aparición de una figura que será la antítesis del héroe y lo pondrá a prueba.
Retos que marcarán el camino en su búsqueda de verdad y sentido de la vida.
Simbología característica del personaje, heredera de la espada o el vellocino.
Ciclo vital violento caracterizado por el aprendizaje y el desarrollo personal.
Fin digno de un dios: un final en el que el personaje es deificado por sus hazañas.
Lee Falk crea a The Phantom en una tira de periódico. Un héroe enmascarado sin superpoderes, pero que se creía inmortal y combatía el mal con su icónico traje morado.
Superman inaugura el género en Action Comics nº1, seguido por Batman en 1939 y Wonder Woman en 1941. Se convierten en símbolos de esperanza y justicia en tiempos oscuros.
Antes incluso de que Estados Unidos entrase en el conflicto, los héroes de las viñetas ya combatían al nazismo. Se vendieron millones de ejemplares: un altísimo porcentaje de los jóvenes en las fuerzas armadas eran lectores habituales.
Terminada la contienda, el medio se llena de terror y violencia. Asociaciones de padres y la Iglesia consiguen que la industria se autocensure, y nacen editoriales como True Comics con héroes reales del deporte y la policía.
El miedo a la invasión comunista redefine el género. Antiguos personajes resurgen con nuevos uniformes tras oportunos accidentes nucleares, como Flash y Linterna Verde, y el Capitán América cambia de enemigo.
Tras el desplome de ventas de posguerra, solo un puñado de héroes sobrevive. Marvel y DC devuelven el género a la moda en los sesenta, con un nuevo esplendor en los años ochenta.
El cómic de superhéroes mantiene su popularidad gracias en gran parte al cine, que ha encontrado un auténtico filón recuperando personajes de décadas pasadas para producciones de presupuesto colosal.
Ocho preguntas sobre la película, el montaje de Snyder y sus raíces en el cómic. Cada respuesta desata su propia onomatopeya.
Sin tiempo límite. Tras cada respuesta, un globo de diálogo revela el dato curioso completo.
—
