Nueve días, 263 títulos llegados de 47 países y diecisiete películas peleando por la Concha de Oro. Es, además, la última edición dirigida por José Luis Rebordinos después de dieciséis años al frente del certamen.
La Sección Oficial son diecisiete películas. El resto del programa —las perlas de otros festivales, las óperas primas, el cine latinoamericano, lo más arriesgado y la producción española del año— suma bastante más de dos centenares.
Las perlas de los grandes festivales del año. Dieciséis títulos que ya han pasado por Cannes, Venecia o Toronto y llegan a Donostia antes de su estreno comercial.
Primeras y segundas películas. De aquí han salido Bong Joon-ho y Sarah Polley. Catorce títulos compiten por el premio de la sección.
Doce películas latinoamericanas o de temática latina. El nombre propio de esta edición es Diego Luna, que se pone por primera vez detrás de la cámara.
La sección sin reglas: largos, cortos, documentales y piezas inclasificables compiten entre sí en igualdad de condiciones. Veintidós títulos.
Y seis títulos más: Abhinetri, As a Cure, La belle année, Gluey Feathers, Tristan Forever y Yawman Ma Walad.
Veinticuatro títulos con lo más destacado de la producción española del año, con tres estrenos mundiales, dos españoles y diez óperas primas. La abre Albert Serra.
Completan la sección otros diez títulos, entre ellos La carn, Corredora, La vida és Verdi e Iván & Hadoum.
La retrospectiva de esta edición se dedica a José Giovanni: veinte títulos firmados como director o guionista. Giovanni fue condenado a muerte, indultado, y de esa experiencia carcelaria salió buena parte del cine negro francés de los sesenta.
Y ocho títulos más hasta completar los veinte de la retrospectiva.
