Mejor actor de reparto: Martin Landau
Francis Ford Coppola · 1988
«El coche del mañana», construido en 1948 y frenado antes de llegar a la calle.
Jeff Bridges es Preston Tucker, el vendedor e inventor que quiso competir con General Motors, Ford y Chrysler con un sedán de motor trasero lleno de ideas de seguridad adelantadas a su tiempo. Coppola llevaba desde los años setenta queriendo contar su historia; George Lucas puso el dinero para hacerla posible.
Recepción y legado
Igual que el coche, la película no tuvo el éxito comercial que merecía: buenas críticas, recaudación corta. Pero devolvió a Preston Tucker a la memoria del público y disparó el valor de sus coches.
Se estrenó el 12 de agosto de 1988 en 720 cines y recaudó 3,7 millones el primer fin de semana. Coppola lo aceptó con filosofía: cada vez que intentaba hacer una película de autor, decía, no funcionaba en taquilla.
Mejor actor de reparto: Martin Landau
Mejor diseño de producción: Dean Tavoularis
Mejor vestuario: Milena Canonero
Actor de reparto (Landau), dirección artística (Tavoularis y Armin Ganz) y vestuario (Canonero)
Mejor banda sonora instrumental: Joe Jackson
Landau, mejor secundario en Chicago y Kansas City; Dean Stockwell, en Nueva York, Boston y la Sociedad Nacional de Críticos
Coppola y Lucas reconocieron que querían retratar a Tucker de forma totalmente favorable, y el club de propietarios de Tucker dijo que la película «comprime el tiempo» y se toma licencias. Activa cada interruptor para ver lo que pasó de verdad.
La película hizo subir el precio de los Tucker 48. De los 51 coches fabricados, 47 siguen existiendo, y cuando sale uno a subasta alcanza cifras de deportivo de leyenda.
En el último plano de la película, los coches de Tucker recorren las calles de Chicago y la gente se para a mirarlos. Muchas de sus ideas de seguridad son hoy habituales.
Fin.
Director y reparto
Coppola reunió a varios de sus actores de confianza y buscó, sobre todo, que se sintiera una familia unida. Pulsa cada panel para conocer al director y a los protagonistas.
Para él era una historia personal: su padre había invertido en Tucker. Tras años de intentos, la definió como una buena película, «excéntrica, un poco loca, como el coche Tucker», aunque no la que habría hecho en su mejor momento. Se la dedicó a su hijo Gio.
Durante años expuso un Tucker 48 en su bodega de California. En 2025 vendió el n.º 1014 en una subasta en Pebble Beach.
Estudió los gestos de Tucker en películas caseras de la familia, que además le prestó su anillo de perla negra y sus gemelos para el vestuario. John Tucker, uno de los hijos, dijo que Bridges había captado sus gestos y su aspecto.
Richard Schickel, de Time, la consideró la mejor interpretación de su carrera hasta entonces.
La esposa leal y el apoyo constante de Preston. La familia era central en la vida de los Tucker, y Coppola eligió con mucho cuidado a la actriz que debía sostener ese papel.
La Vera real se casó con Preston en 1923 y llevó con él su primera gasolinera.
El financiero neoyorquino que consigue el dinero y que tiene una condena previa por fraude bancario. Landau aceptó el papel con entusiasmo para escapar de los personajes que le solían ofrecer.
Ganó el Globo de Oro al mejor actor de reparto y fue nominado al Óscar. En el auto de acusación real figuraba Harold A. Karsten, «alias Abe Karatz».
El joven diseñador del coche. El Tremulis real fue asesor histórico de la película, que lo presenta como el diseñador principal del Tucker, cuando en realidad fue uno de sus estilistas.
La película deja fuera a Philip Egan y al resto del equipo de Lippincott, cuya maqueta, con el perfil lateral de Tremulis, fue la base del diseño final.
Uno de los hombres del taller de Ypsilanti, el núcleo fiel que acompaña a Tucker desde el principio.
Forrest ya había trabajado con Coppola en The Conversation, Apocalypse Now y One from the Heart.
Un breve cameo como el magnate de la aviación, que aconseja a Tucker comprar Air Cooled Motors para conseguir un motor de helicóptero pequeño y potente.
Por este papel y por Married to the Mob ganó los premios de la crítica de Nueva York, Boston y la Sociedad Nacional de Críticos.
La película
Coppola soñaba con esta película desde niño. Antes de rodarla pasó por un Brando protagonista, un musical con Leonard Bernstein y la quiebra de su estudio. Hizo falta George Lucas para que el proyecto saliera adelante.
Carmine Coppola, el padre del director, fue uno de los primeros inversores en acciones de la Tucker Corporation y compró uno de los coches. Francis creció con la idea de contar esa historia y, ya en la escuela de cine de UCLA a principios de los sesenta, empezó a darle forma.
En junio de 1973, en pleno rodaje de The Godfather Part II, Coppola anunció el proyecto y se lo ofreció a Marlon Brando. En 1976 compró los derechos a la familia Tucker. También habló del papel con Jack Nicholson y pensó en Burt Reynolds.
Inspirado por Citizen Kane, el teatro kabuki y Bertolt Brecht, Coppola quiso hacer un musical experimental. Leonard Bernstein escribiría la música y Betty Comden y Adolph Green, las letras. Thomas Edison, Henry Ford, Harvey Firestone y Andrew Carnegie aparecerían como personajes. Bernstein llegó a componer una canción, y Coppola consultó a Gene Kelly para las coreografías.
Los fracasos de One from the Heart (1982) y The Cotton Club (1984) llevaron a la quiebra a American Zoetrope, la productora de Coppola, y el dinero para Tucker desapareció. El director aparcó el proyecto y se puso con Peggy Sue Got Married (1986).
Mientras trabajaban juntos en Captain EO, Lucas animó a su amigo a retomar el proyecto. Se sumó como productor ejecutivo y le convenció de cambiar el musical por un homenaje a Frank Capra, sobre todo a Mr. Smith Goes to Washington. Los estudios querían rebajar el presupuesto a 15 millones, así que Lucas puso él mismo los 24. Al final, Paramount aceptó distribuir la película y asumir la mayor parte del coste.
La fábrica de Ford en Richmond, California, hizo de planta de Chicago, y los exteriores se rodaron sobre todo en el condado de Marin, Oakland, Novato y San Francisco. Los dueños del club de propietarios de Tucker prestaron 21 coches auténticos. Fue la primera película mezclada en el Skywalker Ranch de Lucas. Coppola se la dedicó a su hijo mayor, Gio, que había muerto antes del rodaje.
Para la escena del vuelco nadie arriesgó un Tucker de verdad. Se usaron tres vehículos: uno con carrocería de fibra de vidrio para el «antes», un Studebaker disfrazado de Tucker para dar las vueltas de campana, y otra carrocería de fibra sobre un chasis de Ford LTD para el «después».
El crédito de guion fue polémico: el sindicato de guionistas reconoció a David Seidler, que había trabajado antes en el proyecto, y Arnold Schulman protestó asegurando que cada palabra del guion era suya. Coppola le dio la razón.
Plano n.º 48 · Chicago, 1948
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, General Motors, Ford y Chrysler seguían vendiendo modelos de 1941. Preston Tucker propuso algo distinto: un sedán aerodinámico de motor trasero pensado, ante todo, para proteger a sus ocupantes. Pulsa los números del plano para descubrir cada idea.
Hoy
Mueve el control. A partir de 10 grados, el faro central se enciende y sigue a las ruedas para iluminar la curva.
La publicidad de 1947 prometía más de lo que dio tiempo a construir. Pulsa cada tarjeta, o el botón, para ver la diferencia.
Bóxer de seis cilindros con válvulas en cabeza · Motor trasero y tracción trasera · Suspensión independiente en las cuatro ruedas · Colores: negro, azul Waltz, verde, beige, gris y granate.
