Fotografía al revés
Cuando Van Helsing le muestra el crucifijo, Lucy vuelve a su ataúd con un movimiento antinatural. En realidad, Sadie Frost salía del ataúd y la película se proyectó al revés.
Francis Ford Coppola presenta
El amor nunca muere
En 1992, Coppola volvió a la novela de 1897 y la convirtió en una pesadilla erótica y operística. Rodó casi todo en platós de Culver City, con trucos del cine de principios del siglo XX hechos delante de la cámara. Gary Oldman es el conde; Winona Ryder, Mina; Anthony Hopkins, Van Helsing, y Keanu Reeves, Jonathan Harker.
Director, reparto y vestuario
Coppola recortó los decorados y puso el foco en los actores y en lo que llevaban puesto. Para ello fichó a la diseñadora japonesa Eiko Ishioka, que reconoció no haber visto nunca una película de Drácula. Se inspiró en insectos, en los pintores simbolistas y en Gustav Klimt, y ganó el Óscar.
La novela era una de sus favoritas de juventud. Convenció al estudio rodando en platós, lejos de Rumanía, para que no temieran otro Apocalypse Now. Planificó cada plano con un storyboard completo.
El fin de semana del estreno se fue de vacaciones a Guatemala por miedo a las cifras. El éxito le permitió salvar su casa de Napa.
Pasa de anciano excéntrico a joven príncipe. Con el maquillador Greg Cannom amplió las transformaciones del guion e inventó la criatura lobuna y el murciélago gigante. Lo pagó caro: una reacción alérgica al látex lo llevó al hospital.
Vestuario: en su primera aparición, Ishioka cambió la capa clásica por una larga túnica roja. Su traje final rinde homenaje a Klimt.
Leyó el guion de James V. Hart con 19 años, buscando un papel de mujer adulta, y lo salvó de acabar como telefilme de cable. Se lo llevó a Coppola en una reunión para limar asperezas tras su salida de The Godfather Part III.
Interpreta dos papeles: Mina y la princesa Elisabeta, la esposa de Vlad en 1462.
A Coppola el Van Helsing de la novela le parecía insoportable, así que animó a Hopkins a improvisar. Suyas son las rarezas del personaje, como bailar con Mina en el jardín mientras la olfatea para detectar el rastro del conde.
Hopkins prefería rodar antes que ensayar, y Coppola acabó pensando que así resultaba más auténtico.
El papel estuvo pensado durante meses para Johnny Depp, entonces pareja de Ryder, pero Columbia lo vetó por no considerarlo lo bastante famoso. Christian Slater lo rechazó. Fue Ryder quien propuso a su amigo Keanu.
La primera víctima del conde en Londres. Protagoniza dos de los trucos más recordados: su regreso al ataúd, rodado al revés, y su muerte entre chorros de sangre disparados con cañones de aire.
Vestuario: uno de sus vestidos está construido alrededor de motivos de serpientes.
El músico interpreta al abogado que visitó al conde antes que Harker y volvió enloquecido. Encerrado en el manicomio del doctor Seward, come insectos y espera la llegada de su «amo».
Vestuario: Ishioka le diseñó una camisa de fuerza con aspecto de insecto.
Estilo y efectos
El cine nació a finales del siglo XIX de la mano de los magos, justo cuando transcurre la novela. Coppola quiso rodar Drácula como entonces: trucos hechos delante de la cámara, sin positivadora óptica ni ordenadores. Cuando su equipo de efectos le dijo que era absurdo, puso al frente a su hijo Roman Coppola, de 26 años, aficionado a la magia desde niño.
Cuando Van Helsing le muestra el crucifijo, Lucy vuelve a su ataúd con un movimiento antinatural. En realidad, Sadie Frost salía del ataúd y la película se proyectó al revés.
La niebla verde que se cuela bajo la cama de Mina se filmó en un decorado gemelo forrado de terciopelo negro, reflejado en un espejo semitransparente y con la película corriendo al revés. Es el truco del «fantasma de Pepper», de 1862.
La batalla de 1462 del prólogo no se rodó como una batalla: son marionetas de sombras sobre un cielo rojo. Roman se inspiró en un libro de magia de 1897 y en el arte de las sombras de Caran d'Ache.
En el viaje en tren de Harker, las montañas se desvanecen y los ojos de Oldman aparecen en el horizonte. Se rodó en varias pasadas sobre el mismo negativo y después se proyectó detrás de Keanu Reeves.
El salto de Elisabeta desde la muralla del castillo es una marioneta sobre un río en miniatura, con trucos de escala para que pareciera real.
Las ratas que corren por el techo sobre Harker: primero se filmaron con la cámara invertida y media lente tapada; después se rebobinó la película y se rodó a Reeves en la otra mitad.
El enorme castillo hacia el que cabalgan los cazadores en el final es una pintura sobre vidrio de Michael Pangrazio y Craig Barron, una técnica que ya casi nadie domina.
La sombra del conde no siempre obedece a su cuerpo: se adelanta, se retrasa y hace gestos por su cuenta. Para Coppola, en presencia del vampiro las leyes de la física dejan de cumplirse.
Las olas de sangre de la muerte de Lucy fueron una idea de última hora: cargaron cápsulas de sangre falsa en cañones de aire para ver qué pasaba.
Solo hay uno: al final, cuando el demonio vuelve a ser el príncipe Vlad al morir. Roman lo definió como «un verdadero punto final».
Referencias del equipo: La Belle et la Bête y Orphée de Jean Cocteau, Black Sunday de Mario Bava, Nosferatu y Vampyr.
Datos históricos
El conde de Stoker tomó el nombre de un príncipe real del siglo XV. Coppola fue más allá: abrió su película en 1462, con Vlad luchando contra los otomanos, rodada con sombras chinescas sobre un cielo rojo. Esta es la historia del hombre detrás del nombre.
Vlad nació en Sighișoara, en Transilvania, probablemente entre 1428 y 1431. Era hijo de Vlad II, que aspiraba al trono de Valaquia, el principado situado al sur de los Cárpatos, entre Hungría y el Imperio otomano.
Ese año, su padre ingresó en la Orden del Dragón, una hermandad de nobles cristianos creada para frenar a los otomanos. De ahí le vino el apodo Dracul, «el Dragón». Su hijo sería Drăculea: el hijo del Dragón.
En el rumano actual, drac significa «diablo». Stoker anotó precisamente eso en sus apuntes.
Para garantizar la lealtad de su padre, Vlad y su hermano menor, Radu, quedaron como rehenes en la corte del sultán. Radu acabaría del lado otomano. En 1447, Vlad II y su primogénito fueron asesinados, y en 1448 Vlad ocupó el trono por primera vez, apenas unas semanas.
Su reinado principal. Desde Târgoviște se impuso a los boyardos con mano de hierro y castigó a enemigos y delincuentes con el empalamiento. Por eso, tras su muerte, se le llamó Vlad Țepeș, «Vlad el Empalador».
Vlad se negó a pagar tributo y atacó territorio otomano al sur del Danubio. En 1462, el sultán Mehmed II, el conquistador de Constantinopla, invadió Valaquia. Las crónicas cuentan que su ejército encontró un «bosque» de miles de empalados. Vlad tuvo que huir a Hungría, donde pasó años retenido.
Es el año en que Coppola sitúa el prólogo. En el rodaje lo llamaba su escena del «origen de Batman».
Recuperó el trono por tercera vez en 1476, pero murió meses después, en combate, al norte de la actual Bucarest. Dónde está enterrado sigue siendo un misterio; la tradición señala el monasterio de Snagov, aunque no está probado.
Pulsa cada pergamino para romper el sello.
